Despertarme a tu lado; ser parte de tu ser. Elegir a cada instante elegirte; ansiar cada beso, cada caricia; cada gesto. Sonreír al mirarte mirándome…
En algún momento quise tenerte en mis brazos; y en muchos otros, han sido éllos, mis brazos, quienes han notado un abrazo vacío por tu distancia, por tu tan profunda nada. ¿Cuántos pasos podremos dar en falso, mis risas y mis llantos, mis sueños y tu encanto? ¿Cuán lejos está la más lejana de tus sonrisas? ¿A cuánta luz me encuentro de tu mirada?
Dormirme a tu lado; intentar ser parte de tu ser. Intentar elegirte a cada amanecer; pensar en tus besos, caricias y gestos. Sonreír al recordar tu mirada posada en mis ojos.
La primer escena, transcurre a mis 12 años, en la parte de atrás del auto de mi viejo. Estamos mis hermanas y yo mirando cómo se aleja el paisaje por la luneta del coche. Voy viendo, por última vez, el pasado de mi presente actual. Me alejo paso a paso del lugar en el que sentí tantas veces ser feliz. Inménsamente feliz.
Yo tengo 12 años, dejo la ciudad en la cual me crié y vuelvo a mi Buenos Aires natal.
La segunda escena, transcurre en Buenos Aires, ya. Tengo casi 13 años ya, no me interesa tener amigos. Dedico todo mi tiempo a estudiar.
Con el paso del tiempo, me acostumbré a un Río Tercero lejano. Sin embargo, hacia la tercer escena, siento más dudas que nunca en mi vida.
Tercer escena: Tengo 17 años, me gusta salir por las noches de sábado a tomar alcohol, fumo tabaco y me crece el pelo largo. No me parezco en nada al hombre que proyectó el niño que fui años atrás. Entiendo que estoy haciendo algo mal. Y no sé qué es.
Nudo: Tengo 24 años, ganas de dejar de estudiar por vez mil, la barba crecida, algunas guitarras colgadas en mi cuarto y la familia disociada. Ya casi no me acuerdo de la cara del nene que miraba el cartel de ‘buen viaje’. Sin embargo, mirar hacia adelante, me resulta aún más dificil que recordar aquel pasado.
En el desenlace estoy sentado en mi cuarto, cansado, pesado e ilusionado. Tengo 27 años ya, y soy la mezcla más perversa y perfecta que pude haber logrado con cada uno de los ingredientes con los que me han preparado. Y a diferencia de la tercer escena, esta vez, estoy llegando del pasado al futuro, con el ánimo intacto, como para enfrentarlo…o ponerme de su lado.
¿Cómo es que todo ha cambiado tanto? ¿Cómo tan pronto y por responsabilidad o culpa de quién? ¿Cual es el punto en el cual el viento ha comenzado a soplar distinto? ¿Cuándo dejamos de ser seres que se desarrollan socialmente para, símplemente, coexistir?
Todo se ha vuelto tan veritiginósamente cambiante en los últimos años que es normal sentirse ajeno. Los buenos modales, resultan ser un objeto de culto; las costumbres, un recuerdo; los valores, un modo de vivir la vida que, ya no existe. En que momento la nada se ha hecho cargo del todo?
Es increíble ver como el ser humano corre en busca de respuestas. Ambiciósamente, elige, exige y prefiere, ser o tener todo. No deja nada librado al azar. Es su balanza intelectual. El todo a un lado; la nada, al otro. Sin embargo, ¿Qué es todo? ¿Qué es nada?
Mis ideas me ayudan a decir que nada es absoluto; siquiera el todo. Y que todo es un absurdo; aunque no signifique nada.
Lo único que puede totalizarse, es la vida: Uno es todo cuando es. Y, por contraste, no es nada, cuando deja de ser. Entonces, pregunto. ¿Sabiendo que el todo es una acción que va ligada sólo a la posesión de la vida y la nada es, jústamente, no tener ese tan preciado regalo de la humanidad, qué pretendemos cuando imploramos un todo o la nada?
Quiero amarte todo lo que pueda; no quiero extañarte nada. Nada me hace vulnerable si estás conmigo. Todo puede ser mejor si te quedas esta noche.
Todo…nada…¿Qué más da? Son valores subjetivos sobre los cuales la humanidad ha ido diagramando su forma de ver las cosas. Sin haber dado cuenta del pequeño e importante detalle que resulta tener presente, siempre, que jamás tendremos todo de alguien, ya que para que eso suceda, necesitamos que la otra persona, no tenga nada. Y la ecucación se vuelve molesta.
Hace tiempo que no rompía las cadenas con tanta fuerza, que no gritaba por la libertad de mi libertad con tantas ansias; que no me mostraba con tanta vehemencia a la sociedad a la cual pertenezco. Pero hoy, como hace tiempo que no, he elegido querer como quiero, ser como siento y crecer como puedo. Buscando, quizás, una buena tajada del todo que me toca vivir, para que la nada no sea tan insulsa cuando llegue.
A veces esperando las oportunidades,
no se ven y se tira todo a la marchanta
y vos tan orgullosa que nunca me avisaste
que también fuiste mía aquel verano…
Mirando las golondrinas en el cielo,
no se ven otras golondrinas al alcance de la mano
es cuando la estupidez gana por afano
a la suerte que nunca llega si la estamos esperando.
¿Cómo? ,¿cuándo? y ¿Por qué?
son demasiadas preguntas para hacerle al destino
a veces estamos finos y otras veces nada que ver
pues hay que caminar antes de empezar a correr
La culpa es un invento muy poco generoso,
y el tiempo tremendo invento sabandija,
será que será suficiente con que uno elija,
porque si no la buena fortuna pasa de largo
Y vos tan orgullosa que nunca me avisaste
que tal vez, fuiste mía un verano…
Y vos tan orgullosa que nunca me avisaste
que tal vez, fuiste mía un verano…