El valor de valorarse

por Nacho Merlo

Desayunando esta mañana, noté que había vuelto a encontrarme -de una forma tan cercana y poco frecuente- con la persona que más me necesitó durante los últimos años. Mientras me afeitaba y daba cuenta que los años habían hecho que mi cara tenga cada vez más cantidad de pelo -en igual proporción que mi cabeza de canas- noté que me estaba buscando. Que nunca lo había escuchado en este último tiempo. Que en este momento si algo necesitaba era de un reencuentro conmigo. Suena raro, si, lo sé. Pero es así. Hace tiempo ya que me tenía olvidado en algún lugar. No tengo perfil bajo, generalmente no. Así y todo, se que me perdí de mucho tiempo conmigo. Ese tiempo en el que te das cuenta de tantas cosas que te gustan -y esas tantas otras que te invaden de mal humor- Sentí que, tal como el dicho “no hay mal que por bien no venga” comenta, algo así había pasado en mi vida. De la misma forma que los japoneses, según sus libros de administración, al mencionar el famoso “sistema Japonés”, dan cuenta de que significa la crisis para ellos, de esa forma, si, afronté la crisis. Los japoneses, usan ideogramas para escribir (Esos “dibujitos” raros que siempre parece que significaran “Tintorería”, “Tenedor libre”, o algo por el estilo) Ellos, claramente “dibujan” con sus ideogramas, la crisis de la siguiente manera: Se trata de un ideograma sobre otro. En conjunto y diagramados de esta manera, representan la crisis. En cambio, si vemos a cada uno de ellos por separado tenemos un ideograma, el que esta sobre el otro, que representa cambios. El otro, el que está debajo, oportunidades. Ellos aclaran que, toda crisis, sin excepción, se trata de un cambio, lleno de oportunidades. Claro que los cambios pueden ser abruptos y las oportunidades a mediano-largo plazo. Pero cambio y oportunidades al fin. Siento que mi “crisis” lleva consigo mucho de ello. Los cambios fueron notorios. Mi vida no sigue su mismo curso desde el último día de Julio pasado. Así y todo, tuve la virtud (¿suerte?) de encontrar muchas oportunidades dentro de los cambios. Noté que, sin dudas, la persona que más quiero y más me necesita en este momento soy yo. Y es imposible llevar todo lo que hago si no estoy bien conmigo. Nunca me di cuenta de cuanto me había abandonado. Hoy, dolido por eso, pero sin cargar una mochila llena de culpas, vuelvo a mirarme al espejo y sonreir. Más de cuatro años después, puedo decir que he vuelto a ser yo, ese yo que tanto quiero y tanto me gusta. Mucho de todo esto se lo debo a mis amigos, gran parte es mérito propio, y, una tercera parte, es de esa gente que uno ni conoce pero nos hace preguntar ¿que raro todo, no? ¿ni me conocés y te ocupás de mi, te interesa saber cómo estoy? Sin dudas a todos ellos quiero decirles gracias. Muchísimas gracias. Sin dudas, lo que más valoré de estos últimos tiempos fue a mis amigos. Siempre me jacté de decir que mis amigos eran “muy buenos amigos”. En este tiempo me di cuenta de dos cosas más: No solo que yo pienso que son buenos amigos, sino que lo son y que, ademas, el calificativo de “muy buenos” les queda chico. Sin dudas, son esas personitas tan lindas por las cual yo también daría todo, como lo hacen por mi. De corazón gracias y, para todos los que me recuerdan como antes, quiero que sepan que volví, un poco más viejo, un poco más (si, mas) alto, quizás hasta un poco (bastante) más responsable. Pero estoy. Y voy a estar siempre. La idea es seguir para adelante, que la vida no termina y esta lleno de gente esperando a conocerme, como yo estoy esperando encontrar algún día a la persona que me está esperando….pero más tarde, primero necesito encontrarme a mi. No se bien que será mañana. Solo se que hoy es lindo. Y me costó (y mucho) llegar hasta acá. Pero no vuelvo a dar un paso atrás.

JIM

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