El exilio de la sabiduría

por Nacho Merlo

Muchas veces –realmente muchas– me puse a pensar “¿Dónde fue a parar la educación? ¿Qué fue de la sabiduría?” Tras pensarlo, llegue a la -triste- conclusión que la sabiduría, los conocimientos y las buenas costumbres, tal como en las épocas de represiones, se han exiliado. Y esta vez no buscaron asilo en ningún lado. Más que exiliarse, podría afirmar que se está extinguiendo. Los valores, esos que “hablan bien” de una persona son, hoy por hoy, escasos e imperceptibles. No por pecar de sobervio, pero es cada vez menos la gente en la cual encuentro ese don de querer aprender. De querer superarse. Los valores están, justamente, devaluados. La inteligencia y el esfuerzo por mejorar y querer aprender, parece ya no ser moneda corriente. Por contrario, parece ser una excepción, algo imperceptible en la mayoría de nosotros. Me pregunto porque, quienes deben asumir culpas de este ayuno vocacional, se preocupan por buscar culpables en lugar de respuestas. Y culpables de un problema social somos, justamente, todos los que formamos la sociedad. Ni vos ni yo, somos más o menos culpables por la falta de ética o moral en el resto. Somos responsables e irresponsables a la vez. Responsables, por no hacer nada por quien no puede hacerlo. Irresponsables, porque, así y todo, sabiendo la deserción de aprendizaje que nuestra sociedad sufre, nada hacemos por cambiarlo. Parece un problema estacionado. En un espacio y un lugar. Dentro de un contexto. Por contrario, es tal como una enfermedad. Sigilozamente se propaga, y crece, se masifica y se contagia. Sin dudas, terminará en un cúmulo de gente sin rumbo, sin ganas, sin preocupación. Y esto, hoy, recién empieza. Seamos concientes y tomemos conciencia. No es facil. No es imposible.

JIM

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