¿Vos sabés cuanto vale tu amistad?

por Nacho Merlo

Los días se convirtieron en años ya. Tu mirada, en cómplice de la mía. No se de que extraña –pero hermosa– forma, me gané la confianza de tu amistad. Tampoco me gusta indagar demasiado al respecto. Al fin y al cabo, yo no se qué es lo que generó que te quiera tanto. Pero no lo cuestiono. Lo disfruto.

Estaba terminando Marzo o comenzando Abril de 1999 si mal no recuerdo. Yo salía de trabajar. Vos del colegio. Los dos teníamos menos de 20 años, y la vida quiso que nos crucemos. No me acuerdo mucho sobre qué hablamos…no voy a mentirte. Se que por un tiempo no volví a verte. Pero nunca te sentí distante.

La vida, por algún capricho, se tomó la atribución de separarnos. No supe de vos por unos años…hasta que mi memoria recordó tu dirección de e.mail. No lo dudé y te escribí. Todo el mundo cambia su dirección de correo electrónico. Pero a los pocos días recibí noticias tuyas. Estabamos en el 2004, con historias diferentes, yo ya me quejaba de mis canas, nos dedicabamos a lo mismo y había miles de cosas que no sabíamos el uno del otro.

Me pregunté qué fue lo que hizo que te recordara. Sinceramente, no tengo idea. Pero lo lindo es que eso haya pasado, ¿no? Desde ese momento hasta hoy, he aprendido a conocerte y a quererte. Mucho. Tus sonrisas me contagian y tus lágrimas me duelen a mi también. Me gusta que me hayas dado la posibilidad de ser tu amigo. Me siento privilegiado y orgulloso por ello. Vos sabés que contás conmigo. Sos una pequeña gran persona, que habita en donde guardo las cosas más lindas que me dió la vida.

El paso del tiempo se notó en mis canas. Tu voz se llenó de recuerdos y, de pronto y para siempre, se formó una amistad que defiendo muchísimo. Lograste la forma de hacerte querer en cantidad, y eso no es sencillo. Me confirmaste lo que siempre pense sobre vos: Sos una gran mujer.

Ayer me agradecías por cada palabra que decía. Soy yo quien hoy te dice gracias, por estar, por ser vos, por hacerme sentir, todo lo que ayer te decía.

JIM

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