¿Es posible querer tu patria?

por Nacho Merlo

Observe. Mucho. Dedique una cantidad de tiempo importante, sólo en observar la conducta de la gente. Y muchas veces me sorprendió la realidad.

Vivir en Argentina no es tarea sencilla. Tampoco es imposible. La gente lleva una cuota de egoimso que asusta. La palabra prójimo suena a ficción a oidos de cualquiera de nosotros. “¿Se están perdiendo los valores?” se debatía tiempo atrás. Yo me preguntaría hoy: “¿Cuales son los valores?” “¿No se han perdido ya?” Recuerdo –sólo por citar un ejemplo– cuando comencé a fumar. Tenía poco menos de 16 años. Fumar, para mi como para la mayoría de los chicos de mi edad en aquel momento, era una actitud cuasi ofensiva hacia los mayores. Nosotros, mis amigos y yo, solíamos merodear por un club de barrio, el Río del sud, cuya principal actividad “deportiva” era jugar a las cartas. Siempre sentimos respetos por esta gente –en su gran mayoría gente mayor de edad– y, era imposible vernos fumar frente a ellos, personas poco conocidas por nosotros pero, llevaban implícita una cuota de respeto que era menester cumplir. No podíamos darnos el lujo de ofenderlos de esa forma. Mucho menos, pensar en hacerlo.
Hoy los tiempos cambiaron. Muchísimo. Es claro que, como en todo cambio, existan resultados favorables y otros no tanto, incluso contraproducentes. Volviendo a los comienzos, en donde les decía que he dedicado mucho tiempo a observar, he notado que a medida que el tiempo pasa, la sociedad involuciona. Sólo nos preocupamos por nosotros, pero, a veces, porque nadie se ocupa de lo nuestro. Desconfianza. Rencor. Egoismo. Traición. Es moneda corriente de un día en Buenos Aires. He visto el proceso de transformación de las personas. No hace diez años siquiera y las cosas eran distintas. Muy distintas.

Se dice que, con el paso del tiempo, la evolución y el crecimiento de las personas, es natural que uno haga una suerte de comparación de momentos. Tratar de equiparar en una misma balanza aquellos años y estos días. Quizás es cierto. Yo no hablo de pasados mejores o futuros peores. Hablo de lo que veo. No puedo –no debería– aseverar que, con el tiempo, el individualismo será quien rija nuestras conductas en la vida. Pero, como decía, no debería…pero pienso que es así.

¿Cuán profundo piensas lastimar tus sueños, Argentina? ¿Por qué olvidas las lágrimas de nuestros abuelos? He nacido en esta maravillosa tierra y conocí las personas más bellas también aquí. ¿Qué nos pasa como pueblo? ¿Qué nos desune?

Pese a todo, me quedo a tu lado, el optimismo y mis ganas de superar las trabas que la sociedad me impone, no me dan miedo a crecer y, con orgullo, decir que soy Argentino

JIM

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