Una muestra de orgullo y amor propio.

por Nacho Merlo

Soy de aquellos que cuestionan mucho todo. En Diciembre de 1996, unos meses antes de cumplir mis 16 años de edad, se me dió por comenzar a fumar tabaco.

Todo mi grupo de amigos y conocidos, lo hacía desde años atrás. Como es clásico en estas situaciones, nunca va a faltar quien diga que no fumar te hace menos importante, menos hombre.

Nunca me dejé llevar por esa corriente.
Mucho tiempo después, cuando las insistencias habían quedado a un lado, fui yo, quien por propia voluntad –y desconocimiento– eligió probar tabaco.
Como les decía, eso sucedió la noche del 10 de Diciembre de 1996.

“Dame uno” dije.
“¿Vos estás en pedo?” me dijo un amigo.
“No, te estoy pidiendo un cigarrillo…”
“Bue…tomá…”

Mitad resignado, mitad asombrado, accedió y me convidó mi primer cigarrillo. Yo, en ese momento, era un pibe complétamente sano. Las comidas tenían gusto que fui olvidando con el paso del humo. Fueron poco menos de 10 años ininterrumpidos de “compañía” entre el cigarrillo y yo.

A continuación, voy a hacer un breve repaso de los PRO y los CONTRA de fumar y no fumar.

Pro:

01.- Genera, de alguna u otra forma, un estado de placer que sólo lo encuentro, al fumar.

02.- De algún modo –extraño modo…– es una compañía.

03.- Se puede disfrutar.

Contras:

01.- No es mucho el tiempo que transcurre desde el primer cigarrillo hasta que el cuerpo muestra síntomas de desgano, cansancio y demás trastornos.

02.- Es una droga hiper-adictiva.

03.- No es costoso, es de facil acceso.

04.- Es “el Padre” de muchas enfermedades respiratorias, cardiovasculares, etc.

05.- Su paso por nuestros pulmones se puede sentir en la piel, el pelo, las articulaciones, la circulación sanguínea, etc., etc., etc.

06.- Es de venta libre.

07.- La insoportable cantidad de publicidades de cigarrillos tratan de imponer una cultura “cool” regida, jústamente, por quienes fuman.

08.- Paulatinamente, uno va perdiendo el olfato, el gusto y, con el tiempo, lo más importante que tenemos en la vida: La salud.Las buenas noticias al respecto es que, fumar o no fumar, es una decisión 100% propia.

De más está decir que se puede. No porque yo haya podido, sino porque, es muchísima la gente que vive sin haber probado tabaco en toda su vida. Yo les propongo que no fumen, les aseguro mejor calidad de vida.

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