En tiempo y forma

por Nacho Merlo

Discrepo contra la posibilidad de que algo –lo que fuere– sea imprescindible. Descreo de que algo sea necesario para llevar a cabo un proceso, una idea. Cuando digo “lo que fuere” también me refiero a personas. Nada ni nadie es menester. Para nada. Llevo 25 años averiguando quién soy y todos los días encuentro respuestas a ello. Cada respuesta, un día más nueva que la anterior. Y más certera, más concreta. ¿Estaré aprendiendo cual es mi objetivo? ¿Será eso? Realmente, no lo se.

Hace un tiempo ya que he tomado la determinación –como si se tratase de una doctrina– de vivir el momento…el famoso “día a día”

Esta -para mi- nueva forma de vida, me ha llevado a ganarme sonrisas y caras largas, en igual proporción. Hubo gente que no entendió que, “no es que no me interesa tu futuro, sólo tu presente” y se mostró molesta. Yo en cambio, fiel a mi estilo de ser persistente, sobre todo con mis propios objetivos, no tuve opción que mirar al frente. Y seguir. Siendo yo. Este nuevo yo.

Hablaba hace no mucho acerca de lo difícil que se torna tener 25 años hoy, al menos en mi país, y cuando todo, las cosas buenas, las cosas malas, son de tu propiedad. Es realmente complicado no sentirse desafortunado, al menos por unos instantes, si pensamos en nuestro futuro y porvenir.

Es por eso que situé entre mis objetivos primarios, disfrutar, sólo esto que hago en este preciso instante.

“Hoy disfruto de transmitir mis ideas. Disfrutaré de tu sonrisa, cuando sea tiempo.”

JIM

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