Miserere Nobis

por Nacho Merlo

Anoche tuve la suerte de ver la obra “Miserere Nobis”. Pronto hablaré respecto a qué me pareció. Pero tengo ganas de transmitir lo que sentí, lo que me generó.

Se apagan las luces y empiezan los movimientos, prolijos, coordinados. Ensayados. Se nota el esfuerzo en los actores, que es gente que veo con frecuencia. En un momento me abstraje de la obra y me puse a pensar en otras cosas. Veía en escena, un grupo de chicos, más chicos que yo, que venían de lograr un sueño (La obra fue expuesta en teatros en Alemania) del cual, quizás, o, mejor dicho, seguramente, no imaginaban en los primeros ensayos hace aproximádamente un año. Es ahí cuando me puse a pensar que los sueños no tienen límite. De vez en cuando, vaya uno a saber por qué, el esfuerzo se reconoce, y es ahí cuando te das cuenta que tu sueño se hace realidad. Creo que, a partir de anoche, mientras miraba las caras de los chicos y chicas de “Miserere Nobis” me decidí a que cuando tenga un sueño, el que sea, y alguien o algo me diga o sugiera que va a salir mal, sólo me limitaré a responderles: “Miserere Nobis”. Sin dudas, es el ejemplo de que los sueños no tienen límite y, de corazón, estoy muy contento por todo el elenco y el resto de los que se encargaron de que Miserere Nobis se encargara de emocionarme por un rato, por el despliegue y, por sobre todo, por saber transmitirnos al público, todas las ganas y la pasión que han sabido poner en cada función. Mis felicitaciones a ustedes, han generado un efecto del cual, generalmente, soy parte, ya que yo tambien siempre sueño.

Esta vez, encontré la respuesta correcta para aquellos que no confían en nuestros sueños, que no ven nuestro esfuerzo…

“La próxima vez, sólo diré Miserere Nobis. Sonreiré y me perderé en el camino”

JIM

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