Fatalismo inútil

por Nacho Merlo

Son muchas las cosas que se notan a simple vista. No tuve necesidad de cambiar algunas palabras con vos para ver cuan transparente sos, en cuanto a tus sentimientos, sueños y penas. Tenés facilidad para encontrar zonas grises en tu mundo, pero no ves con claridad cada una de las cosas bonitas que le pasan a tu vida. ¿Nunca miraste el reflejo de tu sonrisa al espejo?

Cuando me encuentro en esta suerte de constante comparación de problemas y beneficios, errores y virtudes, noto que siempre pesan más las cosas malas. Los problemas acarrean consigo la necesidad de solucionarlos, por lo que un simple problema, deviene en muchos más algunas veces.

¿A que llamás fracaso? ¿Acaso es pecado errar? ¿Porque la -constante- exigencia? ¿No te permitís fallar?

Pensá que así, como vos decís, equivocándote una y mil veces, has llegado a ser la gran persona que sos. Y si yo puedo decirte que sos una gran persona, no dudo que quienes te conocen más aún, pueden asegurarlo. Aquellos que tengan como propósito en la vida ser sólo una molestia, se pierden la posibilidad de conocerte, posibilidad que de algún modo me has dado y no es justo desperdiciar.

Mientras sigas adelante con tu franqueza, la mirada firme y no borres tu sonrisa, verás que el camino se va dibujando solo. A veces la vida se toma su tiempo. Son sólo momentos útiles para reflexionar.

Pero quiero que sepas algo: No hay derecho a que te lastimes, no hay derecho a que te lastimen. Quien disfruta viéndote sufrir, no merece nada tuyo. No te sobreexpongas. Sos muy transparante, te lo he dicho. Quedás expuesta a que te lastime quien quiera.

Pero eso no es problema, porque las cosas que uno mismo puede cambiar, tienen solución. Lo importante es creer en uno. Y yo, por lo menos yo, creo en vos.

No pierdas la calma. Pero mucho menos, pierdas la sonrisa.

“En medio de la tormenta constante, tarde o temprano asoman días cálidos. Es ese el momento en que debés recordar cuan duro fue pasar los días grises, para no equivocarte y volver a vivir lo mismo. La memoria, es, de algún modo, la escencia del aprendizaje.”

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