Paso y voy

por Nacho Merlo

Me invade una profunda sensación –si es que la nada se siente– de vacío. Es paradójicamente inmenso. No cabe en mi. No tengo más lugar para almacenar lágrimas. Una y otra vez, sintiendo no sentir, dando lugar a lo inoportuno, contemplando lo ajeno; lo impropio.

Después de haber sentido el fondo, empiezo a caminar hacia adelante. Más lágrimas no tengo, peor, no estaré. Por ende, cada paso que dé será positivo. Necesito que eso pase y me esfuerzo porque eso pase, voy a esmerarme porque así sea. Voy a luchar contra mis miedos, a muerte. No me interesa vivir con ellos.

Estadísticamente, podría decir que una vez cada 26 años, 2 meses y 1 semana, exploto.

JIM

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