Desayuno

por Nacho Merlo

Suelo despertarme de buen humor. A veces, me esmero para que eso suceda.

Hoy arranqué mi día como siempre:

06.54 Sonó la alarma, abrí los ojos, me senté en la cama, busqué el control remoto, encendí la tele y puse VH1 (Nada de noticias a la mañana). Acto seguido me levanté semidesnudo rumbo al baño. Lo de siempre: Lavarse los dientes, la cara, mirarme los pelos y decir algo de tipo “Me lo corté hace un mes y ya está indomable”. Acto seguido, reírme con un gesto de me importa un carajo e ir a preparar el desayuno, que últimamente parece un ritual.

Una taza de Té verde, una barra de cereales, una fruta, dos vasos con agua fría, la pastilla para las cervicales y alguna masita / galletita. Cargué todo eso en una bandeja y me fui al living. Aún semidesnudo, desayunaba escuchando The Police. Acto seguido, miré una de mis guitarras y me dije ‘¿Por qué no?’ y me puse a acompañar Roxanne.

Hasta entonces, podría decir un día como cualquiera. Miré el reloj, se hacía tarde, no me importó. Salgo 08.30 de casa, y ya me había pasado 7 minutos. Terminé de tocar la guitarra, guardé todo, llevé la bandeja a la cocina, me vestí y 08.45 salí para la oficina.

Al llegar a la estación de trenes, me crucé con un sin fin de gente acompañada de una cara de ojete nada alentadora. No me importó. Esperé el tren, como todos. Mientras tanto, me puse a conversar con dos chicas hippies que me hicieron compañía durante todo el viaje. No recuerdo sus nombres, o no me lo dijeron. Tampoco recordarán el mío, pero la pasamos bien.

En medio de todo esto, la gente, que se empeña en estar cada instante más enculada, muestra –eso parece– que le encanta pelearse por cualquier boludez. A lo que yo me sonreía –siempre, ante una cara de culo por algo que no tiene sentido, me sonrío– hasta que alguien me dijo algo como

“¿De qué te reís?”
“Qué se yo…soy feliz”

Me miró enojada, como si no tuviese tal derecho. La miré, sonreí, y continué mi viaje junto a las chicas hippies, hablando de la vida, la muerte, y lo que transcurre entre tanto.

Y llegué tarde a la oficina. Y llueve. Y soy feliz…

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