Tal vez…

por Nacho Merlo

Los esporádicos momentos de paz no se miden ni se vuelven viejos. Conviven con nosotros por el resto de nuestros sueños. En tanto, cada mal trago queda sujeto a revisión de uno mismo.

Esa tarde sonreímos a la par e imaginé sus ojos hoy, mucho tiempo después. Pregunto entonces, ¿qué es la buena fortuna sino su mirada? ¿Acaso no esperamos la comprensión, compasión y complicidad del mundo que deseamos?

JIM

Anuncios