Causalidad

por Nacho Merlo

Cuando el mundo ya se había caído sobre su sonrisa, el por qué del misterio me cruzo con su camino y sus sonrisas llenas de sal.

¿Quién piensa en cómo en momentos grises, o por qué en medio de lágrimas? Las tormentas nunca alegraron corazones.

Y en medio de la delicada y confusa escena, supo sonreír punzante, como para ser recordada. Tuvo la capacidad de contagiar calidad y calidez.

De allí, y desde entonces la llevo conmigo, en un rincón de mis sonrisas más gratas, a aquella que supo darme un abrazo suyo, cuando por dentro yo también sangraba.

JIM

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