por Nacho Merlo

Lo intensidad de tus abrazos, el calor de tu piel desnuda, tus manos entre mis manos, tus gritos, tus silencios…las ganas de perpetuárlo todo, la pasión de gemir a la par…caricias, placer…
Tu piel transpira, mis labios arden, tus ojos hablan de lugares en donde la paz y la guerra se confunden entre sí alternadamente y sin criterio lógico.
Tu pelo y mis manos juegan el juego de los amanates en llamas; tus piernas entrecruzan las mías y gritan evocando otra vuelta. Es el momento exacto en que vos y yo nos fusionamos en un ser único para compartir entonces el éxtasis natural en su punto más álgido. Exaltados latimos en sincro. Hemos sido uno en un instante…en el instante. Y seremos uno cada vez que nuestras miradas compartan el mismo camino. Hacia allí caminamos entonces, desde entonces. Te acompaño a que seamos felices. Para siempre.

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