Nuestro Espejo

Un pequeño reflejo de todo lo que vivo

Categoría: Cuando estes mal…

Habían pasado unos meses y seguíamos vagando tras una sonrisa suya. Su encanto y su piel se paseaban con delicadeza de lado a lado y por cada rincón de nuestro pueblo. Nadie se iba de su tiempo sin recordar sus gestos y su canto.

Supe escuchar, cerca del fin de una noche corta, del otro lado de la mesa que ocupaba en el bar de siempre, que existió quien guardaba entre sus recuerdos la voz de la damita. Él, robusto y cómplice de copas, cual batalla ganada con sudor, contaba una y otra vez a cualquiera que pase por la ciudad entre fronteras, que había sido cautivo y preso de su voz en verso alguna tarde de una antigua primavera.

Y ahí asomaban nuevamente sus luces. Firme y dispuesta a hacer de cualquier pasaje amargo un rincón sin penas. Sus destellos iluminaban a quien cruzara su camino y sus encantos conquistaban a cada uno de los corazones solitarios.

Entre muecas y corazonadas, el tiempo se hizo tiempo y abril la encontró en solitario. Dicen quienes la conocieron, que caminaba sin rumbo y sin sueños entre las tardes de otoño y las noches del viento, llevando consigo sus penas y sus brazos cansados. Entre paso y paso, tal vez mira al cielo y éste, cómplice de sus luces, dicen, se tiñe de encanto.

Quienes habitaban el mismo suelo que la damita de la cual les hablo, aseguran que aun hoy cuentan su historia como la moraleja del encanto. De aquella que supo ser quien quiso ser justo cuando se lo había propuesto.

JIM

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Pido permiso para nacer

“Pido permiso para nacer”

Nacho 2007

Hoy volveré a nacer: pido permiso.
Permiso útero, permiso cordón prieto.
Permiso agua, placenta, oscuridades.
No podrá retenerme la tibieza
plácida y calma del vientre cobijante.
No podrán disuadirme las presiones
de este túnel de carne que hoy me puja.

 

Con decisión inequívoca y sagrada
determino nacer: me doy permiso.
Y aquí estoy, desnudo de corazas,
dispuesto a recibir besos y abrazos
(no la palmada que provoque el grito:
ya no permitiré que me golpeen.)

 

Parteros de quien vengo renaciendo,
miren quién soy: soy digno. Los recibo.
Miren quién soy: adultamente niño.
Miren quién soy: vengo a ofrecer mi entrega.
Miren quién soy: apenas si respiro,
pero, de pie, me yergo y me estremezco,
dándome a luz en mi realumbramiento.

 

Tengo coraje para empezar de nuevo:
fortalecido en mis fragilidades
lloro de dicha, de dolor… Lloro de parto.
Lloro disculpas a quienes no me amaron,
por el maltrato, el frío, el abandono:
lloro la herida de todo lo llorable.
Y lloro de ternura y de alegría
por tanto recibido y encontrado:
lloro las gracias por el amor nutricio,
por la bondad de los que me ampararon.

 

Lloro de luz, y lloro de belleza
por poder llorar: lloro gozoso.
Bienvenida es vuestra bienvenida.

 

Sin más queja, dolido y reparado
por la caricia de este útero abrazante,
aquí estoy: recíbanme. Soy digno.
Me perdono y perdono a quien me hiriera.
Vengo a darles y a darme íntimamente
una nueva ocasión de parimiento
a la vida que siempre mereciera.
Me la ofrezco y la tomo. Me redimo.
Con permiso o sin él, YO me lo otorgo:
me doy permiso para sentirme digno,
sin más autoridad que mi Conciencia.
Bendito sea este Renacimiento.

Pablo Neruda

The same old fears

Roger Waters & Eric Clapton . Wish you were here

So, so you think you can tell
Heaven from Hell
Blue skies from pain
Can you tell a green field
From a cold steel rail
A smile from a veil
Do you think you can tell
Did they get you to trade
Your heroes for ghosts
Hot ashes for trees
Hot air for a cool breeze
Cold comfort for change
Did you exchange
A walk on part in the war
For a lead role in a cage

How I wish
How I wish you were here
We’re just two lost souls swimming in a fish bowl
Year after year
Running over the same old ground
What have we found
The same old fears
Wish you were here

Cuando el mundo tira para abajo…

Todo proceso evolutivo se hace largo en mi. Nunca pude comprender el por qué del por qué. Nunca. Mucho menos, logré entender las agresiones gratuitas.

Ella supo clavar su puñal donde mi herida más sangre escupía. Siempre, siempre, supo lastimarme. Y yo ahí, mirando un poco asombrado y otro tanto dolido, en su vil sonrisa, el reflejo de mi angustia, la misma que cada día se despertaba con más fuerzas. ¿Cómo no me di cuenta a tiempo? ¿Cuántas veces hay que romperse la cabeza con la misma piedra? Nada puede durar por siempre, mucho menos lo que hiere, mucho menos, cuando uno es conciente.

Yo sabía que algún día iba a pagar por sus excesos de poder sobre mi. Mi cuerpo me estaba enseñando el camino que no debía seguir y mi conciencia, envenenada de amor, hizo lo que mejor le sale: Complacer.

Aceptar, entender y dar lugar a lo que no quiero, han sido mis mayores virtudes y defectos a lo largo de mi vida. Bajar la cabeza, buscar el error en mi. Simular sonrisas, usar mi mejor cara de felicidad para los momentos más dificiles y, por sobre todo, estar. Siempre. Sin condiciones.

Cada vez que le hice caso a un te quiero lo pagué con mi salud. Y cada vez que no le hice caso, también. ¿Por qué esperé tantos años por darte el mísero lugar que merecés ocupar en mis recuerdos?

Nunca supe odiar. Uno no nace bueno para esas cosas…se va volviendo odioso, o no. Y yo no supe decir ni basta, ni no.

Alguna vez pensé o dije, ya no recuerdo que Cuando uno entrega un corazón envuelto en un te quiero, está dando dos cosas: La posiblidad de que lo adoren…y la chance de que lo hagan mierda.

Y ella supo cómo clavar una espina, de esas grandes y rebuscadas…dolorosas. Pero hoy, sí, recién hoy, acabo de darme cuenta que quedaban rastros de tu envidia, de tu dolor y de tu desprecio hacia mi, dando vueltas por mis tripas…pero todo lo que entra sale…y todo lo malo vuelve.

JIM

Charly García . Los dinosaurios