Paso y voy

Me invade una profunda sensación –si es que la nada se siente– de vacío. Es paradójicamente inmenso. No cabe en mi. No tengo más lugar para almacenar lágrimas. Una y otra vez, sintiendo no sentir, dando lugar a lo inoportuno, contemplando lo ajeno; lo impropio.

Después de haber sentido el fondo, empiezo a caminar hacia adelante. Más lágrimas no tengo, peor, no estaré. Por ende, cada paso que dé será positivo. Necesito que eso pase y me esfuerzo porque eso pase, voy a esmerarme porque así sea. Voy a luchar contra mis miedos, a muerte. No me interesa vivir con ellos.

Estadísticamente, podría decir que una vez cada 26 años, 2 meses y 1 semana, exploto.

JIM

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