Resignar

He decidido olvidar el por qué del por qué al conocerte. En esta situación, uno ya no se da el lujo de juzgar buenas ni malas intenciones. Sólo recibe, cuando la suerte se acomoda en nuestro lado, parte de lo que espera. Y así, la rueda pareciere girar por siempre.

Pero no. Cierto día vas en busca de tu ración de destino y notás que ha cambiado el escenario, los protagonistas e incluso el libreto. Es cuando entendés, que la única opción que te sienta bien, es limitarte a observar el desenlace, ese que no esperabas.

JIM